David P.

Jose Luis A.
16 julio, 2012
WOD – Martes 17.07.2012
17 julio, 2012

La primera vez que entré en un gimnasio fue en el colegio, de la mano de mi madre, y yo tenía 6 años. Recuerdo el miedo que sentí al pisar el tatami por primera vez, las caras de los otros niños con tanto o mas miedo que yo, los madrugones de los sábados, el frío de la sala a primera hora… Recuerdo como mirábamos al profesor con una mezcla de respeto y miedo a partes iguales. El esfuerzo. La disciplina. La ‘obligación’ de los mas veteranos, a enseñar a los mas nuevos. Los cortes en seco de cualquier atisbo de rebeldía, vanidad o falta de respeto. Siempre pensaba en dejarlo al salir… pero no podía evitar volver. Me dio rabia tener que dejarlo al entrar en la universidad pero así es la vida.



Desde entonces, he dado tumbos por muchísimos gimnasios y he practicado multitud de disciplinas en todos los medios (kick-boxing, aikido, fitness, escalada, buceo, boxeo, futbol, barranquismo, natación… y todas las clases colectivas habidas y por haber, como alumno primero, y como monitor desde hace 13 años)

 y no ha sido hasta ahora, en Tracius y a mis 33, después de 20 años que dejé el dojo del cole, cuando he vuelto a tener las mismas sensaciones que entonces. Para mi es muy especial estar en un sitio donde el respeto, el afecto, o los ‘galones’ no se merecen, se ganan. Día a día, y entreno a entreno. Donde las repeticiones y la cargas son mas importantes que la música y los espejos o donde no tienes que buscar ayuda para realizar un ejercicio porque siempre hay un par de ojos vigilándote. Donde si te echan una mano, es para levantarte del suelo y no para hacer repeticiones ‘trampa’. Donde, en definitiva, los valores como el esfuerzo, el sacrificio y el compañerismo, es lo único que pesa mas que las ruedas, las mancuernas o los discos.

La gente me decía del CrossFit que “no es seguro y produce daños” y estoy de acuerdo:
No es, seguro, para los débiles de espíritu.
 No es, seguro, para los que se conforman y no quieren superarse. 
No es, seguro, para los que asumen las derrotas con resignación.


Y produce daños:
 Profundos, en el ego y en orgullo de los que alguna vez nos hemos creído superiores a los demás. 
Permanentes, en el concepto que tenías de entrenamiento, intensidad y sacrificio.
 Irreversibles, en la visión que tenías del fitness, y de la actitud ante la vida.

A día de hoy, vuelve a pasarme lo mismo que cuando tenía 6 años. Siempre pienso en dejarlo al salir… pero no puedo evitar volver.

Francisco J. Rodríguez
Francisco J. Rodríguez
Licenciado en Ciencias de la actividad física y deportes. CSCS. Master en Nutrición y Dietética: Especialidad en Obesidad y Trastornos de la conducta alimentaria. Diplomado en Magisterio: Educación Física. Técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva Head Coach & Co-founder in Tracius Weightlifting & Fitness

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